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Raíz 9 Meses: fruta, versatilidad y profundidad

Un vino único con los aromas frutales propios de un joven y los matices de un crianza, así es el ganador del Zarcillo de Plata 2018. ¿Brindamos?

Raíz 9 Meses

Raíz 9 Meses

Nueve meses de cuidada elaboración y envejecimiento, junto a una materia prima de máxima calidad, dan lugar a un vino único con los aromas frutales propios de un joven y los matices de un crianza: Raíz 9 Meses.

Nueve meses de cuidada crianza en barrica

La crianza en barrica aporta sabores y aromas al vino. La barrica somete al vino a un proceso de microoxigenación que potencia sus aromas y estabiliza su color. Además, en función del tipo de madera, el vino va adquiriendo matices diferentes.

Para la elaboración de Raíz 9 Meses, se utiliza un 80% de barricas de roble francés y un 20% de barricas de roble americano. El roble francés aporta taninos finos y aromas más especiados, a diferencia del roble americano que proporciona aromas dulces.

En esos 9 meses de crianza se eliminan los excesos propios de los vinos jóvenes, que pueden llegar a ser excesivamente tánicos. Por tanto, mantiene la fruta (grosellas, frambuesas, violetas) y, al mismo tiempo, es un vino amable y untuoso.

Se trata de un tinto elaborado a partir de uva 100% tempranillo, de sabor frutal, color rojo cereza, con ribete granate y con toques ácidos, una bebida con una amplia versatilidad de maridaje, el complemento ideal tanto para chatear como para acompañar a platos más contundentes, como las carnes blancas (pollo y pavo), pescados grasos (sardinas o anchoas),  pastas a base de salsa de carne y cierto tipo de aperitivos (frutos secos, quesos o fiambres).

Hablamos de un vino fresco y sedoso, con un tanino pulido, dulce e integrado que aporta volumen y un sabor ahumado que no puede faltar en tu mesa.

Envejecimiento y clasificación de los vinos

Por el tiempo de crianza, Raíz 9 Meses estaría a caballo entre un Roble y un Crianza. La clasificación de los vinos está relacionada con el periodo de envejecimiento en barrica y en botella. El tiempo es uno de los mayores aliados del vino, un agente que potencia sus características y también fomenta que desarrolle nuevos matices.

La permanencia del vino en barrica o en botella determina la nomenclatura con la que se catalogan: jóvenes, robles, crianzas, reservas y grandes reservas. El tiempo establecido para cada tipo de vino puede variar según los Consejos Reguladores de las diferentes Denominaciones de Origen.

Según su crianza

Los vinos producidos en la Ribera del Duero se elaboran con un mínimo de 75% de la variedad tempranillo, pero en función de su crianza podemos determinar varios tipos:

  • Tinto joven: la crianza de este tipo de vino se hace en botella y se comercializa pocos meses después de la vendimia. Predomina la acidez y muestra colores rojos intensos con ribetes azulados, añiles, violetas y púrpuras. Presenta aromas densos propios de bayas silvestres como las frambuesas o las zarzamoras.
  • Tinto roble: permanece menos de seis meses en la barrica, se encuadra entre los vinos jóvenes y los crianzas. En él se aprecian tonos granates con notas violáceas y sabor a frutos rojos.
  • Tinto crianza: un vino que ha permanecido un mínimo de 12 meses en barrica y se comercializa a partir de octubre del segundo año tras la vendimia. Presenta colores rojos intensos y notas violáceas que evidencian matices de juventud. Tienen un característico aroma especiado que va desde la vainilla, el clavo o el regaliz, hasta los tostados y los torrefactos. Es un vino redondo, con carga tánica equilibrada y sabor aterciopelado.
  • Tinto reserva: vino con 36 meses de envejecimiento entre barrica y botella, cumpliendo un periodo mínimo de 12 meses en barrica. Su comercialización es posible a partir octubre del tercer año tras la vendimia. Sus tonalidades van desde el rojo picota granate al rojo rubí. Presenta intensos aromas frutales confitados con cuero, minerales y balsámicos.
  • Tinto gran reserva: es un vino con fuerte estructura y elegancia que permanece 60 meses entre barrica y botella, cumpliendo un mínimo de 24 meses en barrica. Se comercializa a partir de octubre del quinto año tras la vendimia. Con tonalidades rojo granate, rojo rubí y matices teja. Presenta aromas adquiridos en su envejecimiento: maderas nobles, especias y tostados.

Los vinos de Raíz de Guzmán

En Raíz de Guzmán, todos los vinos tintos (al igual que el rosado) están elaborados con uva 100% tempranillo y se clasifican en:

  • Raíz 9 Meses: como decíamos, un vino que se encuentra entre el roble y el crianza, ya que permanece en barrica 9 meses. De color granate y ribete azulado, con aromas a frutos del bosque y con matices a coco y torrefactos propios de la crianza en barrica.
  • Raíz de Guzmán Crianza: un vino con 15 meses de crianza en barrica y otros 15 en botella antes de salir al mercado. Presenta un color cereza con ribete granate y aromas intensos a frambuesa, hojarasca y mora.
  • Raíz de Guzmán Reserva: este untuoso vino pasa 18 meses en barrica y en él predominan los colores rojos, los aromas tostados, los frutales y los ahumados.
  • Raíz Profunda: un vino de autor con crianza de 23 meses en barrica, de color rojo cereza y aromas minerales, frutos rojos, café y miel. En boca se aprecian matices a maderas finas y balsámicos. Destaca por su largura y tanino marcado. Es la obra maestra de la bodega.

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