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El decantador, origen y tipos

Hoy hablamos del decantador, un instrumento muy útil para los amantes del vino. Te explicamos para qué sirve, su historia y los distintos tipos que existen.

Un decantador de vino

Un decantador de vino

El decantador de vino no solo queda muy bien en la mesa, sino que además puede ser una herramienta muy útil para exaltar las propiedades del vino. El objetivo fundamental de los decantadores es favorecer la expresividad de los vinos con cierta edad de maduración.

La oxigenación permite la aparición de los matices olfativos más interesantes, como los aromas a tierra mojada, minerales y a frutos negros maduros en el caso de Raíz Profunda, con 23 meses de crianza en barrica.

Un decantador también sirve para separar el vino de los posos o sedimentos que puedan encontrarse en la botella, normalmente en vinos que han pasado por un periodo de crianza más largo.

Para ello, al abrir la botella debes verter poco a poco el vino en el decantador. Conviene hacerlo con cuidado, inclinando levemente el recipiente para dejar que el vino se deslice con suavidad por sus paredes. Hay que evitar, en la medida de lo posible, mover la botella en exceso, ya que esto hará que los sedimentos depositados en el fondo de la misma entren en suspensión.

Una vez vertido, hay que dejarlo reposar, el tiempo cambia en función del tipo e vino, la añada, el tiempo en botella… cada vino pide un tiempo de reposo diferente. El diseño del decantador, generalmente con una base ancha, ayuda a que los sedimentos se fijen en el fondo.

Origen del decantador

La apariencia de los decantadores de vino es variada, pero normalmente se tratan de vasijas de cristal transparente cuya base es más ancha que la boca, de tal manera que se pueda airear el vino.

Sin pecar de puristas, se puede decir que el origen del decantador se encuentra en el Imperio romano. Los romanos ya utilizaban las ánforas de barro para depositar el vino en torno al cual giraban la mayor parte de sus interacciones sociales. También introdujeron el vidrio y la técnica del soplado para darle forma, sin la cual, los decantadores de hoy en día no existirían.

Fue a partir del siglo XVI, gracias a la implementación del cristal como elemento clave en la fabricación de recipientes para el vino y al auge del arte renacentista, cuando comenzaron a verse los primeros decantadores con diseños más parecidos a los actuales.

Tipos de decantadores

Decantadores de máxima oxigenación

Los decantadores de máxima oxigenación o aireadores, son los que permiten que el vino rompa al caer al recipiente y se oxigene. Esto se consigue gracias a su anchura de la boca y la estructura de sus paredes. Con este tipo de decantador se consigue eliminar los aromas desagradables a cueva o habitación cerrada que pueden apreciarse en vinos embotellados durante muchos años. Estos decantadores son ideales para usar con vinos reservas y grandes reservas.

Decantadores de mínima oxigenación

Los decantadores de mínima oxigenación permiten que el vino se deslice por las paredes del recipiente sin romper debido a su boca estrecha y sus paredes menos pronunciadas que las de los decantadores de máxima oxigenación. Así se consigue la función del puro decantado sin dar lugar a oxidaciones indebidas del vino. Este tipo de decantador se usa para eliminar posos o precipitados de vino por el paso del tiempo, o bien para vinos jóvenes que necesitan pasar por el proceso de decantación por ser vinos sin filtrar.

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